de mi dichosa edad, tú me recuerdas!
Hoy no puedo ofrecerte, copa amiga,
a feliz comensal, ni en tu alabanza
aguzaré el ingenio, cual solía.
Pócima embriagadora el cáliz llena,
preparada por mí, por mí escogida.
¡Última libación, con toda el alma
te consagro a la aurora, al nuevo día!
(Lleva la copa a los labios.)