que, amante y resignado,
del infortunio airado
sufrió la prueba cruel!
Fausto
¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo,
descienden las celestes armonías?
A otro más blando corazón halaguen:
yo comprendo el mensaje que me envían;
mas falta al alma fe, y es el prodigio
hijo querido de la fe sumisa.