a mi poder sumisas, girad en derredor;
el corazón aún late con juvenil anhelo,
si aspira vuestro mágico aliento hechizador.
Hoy vuelven de otro tiempo mejor la alegre historia,
y las risueñas sombras de la feliz edad,
y como añejo cuento, perdido en la memoria,
sus cándidos amores, su crédula amistad;
y aquel hondo lamento que en las revueltas vías
de la existencia, amargo, del corazón brotó,
y los queridos seres que en venturosos días