afán en mí dormido, que despertando va;
mas, como el arpa eolia, que un soplo errante pulsa,
incoherentes notas mi labio al viento da.
Del alma opresa brotan suspiro tras suspiro;
ternura enervadora siento surgir en mí:
cuanto poseo y gozo como apariencia miro,
y como bien presente cuanto gocé y perdí.