en cambio el emperador.
Wagner
No evoque tu labio audaz
el mudo enjambre que puebla
viento y nubes, bruma y niebla,
para turbar nuestra paz.
Como dardo agudo son
la lengua y uñas de acero
con que asaltan al viajero
los genios del septentrión.
en cambio el emperador.
Wagner
No evoque tu labio audaz
el mudo enjambre que puebla
viento y nubes, bruma y niebla,
para turbar nuestra paz.
Como dardo agudo son
la lengua y uñas de acero
con que asaltan al viajero
los genios del septentrión.