no más lo tienes tú, feliz poeta:

repite hoy, pues, el sin igual portento.

El Poeta

No me hables de esa, que la austera Musa

siempre huyó con horror, turba insensata;

¡lejos de mí la multitud confusa

que al abismo fatal nos arrebata!

Llévame allá do en limpios resplandores

nos brinda el cielo goce soberano;

do la dulce amistad y los amores