mofador me contempla.
Pues el común conjuro
no pudo hacerle mella,
apelaré a otro hechizo
de superior potencia.
Si del profundo abismo vienes, ¡oh camarada!,
contempla el talismán
al que se humilla siempre, vencida y aterrada,
la hueste de Satán.
Ya más y más se abulta;