ya eriza la crin negra.
Aquí tienes, ser maldito,
al Increado, al Infinito,
en los cielos adorado,
por los hombres traspasado.
Inmóvil y agrandándose,
junto a la chimenea,
gigantesco elefante
es ya, que al techo llega,
y nubarrón parece
ya eriza la crin negra.
Aquí tienes, ser maldito,
al Increado, al Infinito,
en los cielos adorado,
por los hombres traspasado.
Inmóvil y agrandándose,
junto a la chimenea,
gigantesco elefante
es ya, que al techo llega,
y nubarrón parece