lucho, me rechaza al cabo;
y por más que el diente clavo,
no consigo hacerle mella.
Revueltas olas del mar,
desatados huracanes,
terremotos y volcanes
acumulo sin cesar,
y después de tanto anhelo,
en sus lindes prefijados,
tranquilos y sosegados
lucho, me rechaza al cabo;
y por más que el diente clavo,
no consigo hacerle mella.
Revueltas olas del mar,
desatados huracanes,
terremotos y volcanes
acumulo sin cesar,
y después de tanto anhelo,
en sus lindes prefijados,
tranquilos y sosegados