verted en las olas del éter azul!

¡Imágenes bellas, que en grupos flotantes

del cielo, do cuna tuvisteis, venís;

con mantos etéreos, de gasas brillantes,

la selva que nido les da a los amantes

velando sus goces, piadosas cubrid!

Florecen los valles y el bosque frondoso.

Ya el negro racimo cayó en el lagar,

y en ondas purpúreas el jugo espumoso,

corriendo entre flores sin paz ni reposo,