Fausto
¿Qué importa cambiar las ropas,
si están dentro los cuidados?
Tan mozo no soy que pueda
correr tras goces livianos,
ni tan viejo todavía
que mi pecho esté ya exhausto.
¿Qué puede darme la vida?
«Abstente, abstente; sé cauto,»
es el odioso estribillo