que te arrojo al vulgo sandio:
nunca fui de los primeros;
pero, si aceptas mi amparo,
tuyo soy desde ese instante,
y en mí encuentras en el acto
compañero, y si más quieres,
servidor, y hasta lacayo.
Fausto
¿Y a qué me obliga ese obsequio?
Mefistófeles