¡Oh, calla! No apremia el pago.

Fausto

Diz que el diablo es egoísta,

y si nos ayuda en algo,

no hace jamás por el mero

amor de Dios el milagro.

Temibles son tus ofertas:

di qué pides; habla claro.

No es bueno tener en casa

un servidor de tu rango.