y estoy del saber cansado.
Templen los dulces deleites
las vivas llamas en que ardo,
y envueltos en gasas de oro
vengan, Magia, tus encantos.
Al torrente de la vida
lanzareme, y al acaso
en su raudal de aventuras
iré corriendo y rodando.
Bienandanzas y desastres,