Ajustados borceguís
ella os calza, y con su ayuda
ligero la senda ruda
del pensamiento seguís,
sin perder la dirección
yendo de atrás adelante,
como la ráfaga errante
de la inquieta exhalación.
Después de esto, en repetidas
lecciones dificultosas,
Ajustados borceguís
ella os calza, y con su ayuda
ligero la senda ruda
del pensamiento seguís,
sin perder la dirección
yendo de atrás adelante,
como la ráfaga errante
de la inquieta exhalación.
Después de esto, en repetidas
lecciones dificultosas,