Veréis cómo devora vuestro cuento
el de la juventud crédulo coro,
a cada frase palpitando atento.
En vuestro verso fingirá sonoro
un eco cada tierno sentimiento,
y cada oyente, con feliz zozobra,
lo que hay en su alma lo verá en vuestra obra.
La sonrisa y el llanto
fáciles brotan a tan dulce encanto,
y ya el aplauso embriagador escucho.