una beldad semejante:

¡dichoso aquel que a su casa

como esposa la llevase!

(Fausto continúa contemplando el espejo embebecido. Mefistófeles, reclinándose en el sillón y jugando con la escobilla, prosigue así:)

Cual monarca en regio trono

aquí puedo arrellanarme;

cetro empuña ya mi diestra;

corona tan solo fáltame.

Los Micos

(que han estado haciendo toda clase de movimientos y contorsiones, llevan una corona a Mefistófeles, chillando.)