en extremos tan villanos.
Por mí, lávome las manos
y me rasco la cabeza.
(Pone el estuche en el armario y rueda la llave.)
Ahora, salgamos de aquí.
Conviene ver si la niña
por sí misma se encariña
y se enamora de ti.
¡Vamos! ¡Pronto! Va a llegar...
Pareces, tan grave y serio,