que hayas vuelto al ministerio

de tu cátedra escolar,

y que en su negro ropón

envuelta, pálida y tísica,

esté Doña Metafísica

dictándote la lección.

Ven.

(Vanse.)

Margarita, con una luz en la mano

¡Qué calor! ¡Qué bochorno!