inquieta, turbada estoy.

¡Bah! ¡Cuán aprensiva soy!

¡Cuán aprensiva y cuán loca!

(Comienza a desnudarse y a cantar.)

Hubo en Thule un rey amante,

que a su amada fue constante,

hasta el día que murió;

ella, en el último instante,

su copa de oro le dio.

El buen rey, desde aquel día,