la copa que al mar caía,
fijo y ávido, siguió;
vio como el mar la sorbía,
y los párpados cerró.
(Abre el armario para guardar los vestidos, y ve el estuche.)
¿Quién ha puesto en el armario
este cofrecillo? Abierta
no he dejado yo la puerta...
¡Vaya! ¡Es lance extraordinario!
¿Qué contendrá? No lo sé;