por orden del rey expresa
–tan próximo ve su fin–
la Corte en la regia mesa
gozó el último festín.
El postrer sorbo el anciano
moribundo soberano
apuró sin vacilar,
y con enérgica mano
arrojó la copa al mar.
Con mirada de agonía,
por orden del rey expresa
–tan próximo ve su fin–
la Corte en la regia mesa
gozó el último festín.
El postrer sorbo el anciano
moribundo soberano
apuró sin vacilar,
y con enérgica mano
arrojó la copa al mar.
Con mirada de agonía,