Y de esa dulce manera,
contemplándome y sonriendo,
iba en mis brazos creciendo,
cual si mi propia hija fuera.
Fausto
Y entonces, di, ¿no es verdad?,
¿gozaste el más puro bien?
Margarita
Sí; pero había también
horas de amarga ansiedad.
Y de esa dulce manera,
contemplándome y sonriendo,
iba en mis brazos creciendo,
cual si mi propia hija fuera.
Fausto
Y entonces, di, ¿no es verdad?,
¿gozaste el más puro bien?
Margarita
Sí; pero había también
horas de amarga ansiedad.