paseábala cantando
por el oscuro aposento.
Y había que madrugar
a la mañana siguiente,
ir al mercado, a la fuente,
y afanarse sin cesar;
y así, no siempre, señor,
está el ánimo contento;
mas, con tanto movimiento,
se come y duerme mejor.
paseábala cantando
por el oscuro aposento.
Y había que madrugar
a la mañana siguiente,
ir al mercado, a la fuente,
y afanarse sin cesar;
y así, no siempre, señor,
está el ánimo contento;
mas, con tanto movimiento,
se come y duerme mejor.