¡Corrida quedé y cortada!
Nunca estuve en caso igual:
de mí nadie piensa mal,
ni he sido en lenguas llevada.
¿Qué, decía, habrá encontrado
de provocador en mí,
para acercárseme así,
con tan libre desenfado?
¿Por quién me toma? ¿Qué piensa?
Gritaba así mi despecho;