vigor para admirarlo y comprenderlo.
No en estéril asombro me extasío
ante sus maravillas: como el pecho
de un amigo, penetra mi pupila
sus profundos arcanos y misterios.
En prolongada tropa, ante mis ojos
haces tú desfilar, allá a lo lejos,
la viviente legión, y mis hermanos
en el bosque y el aire y el mar veo.
Y cuando airada la tormenta ruge,