destrozando los pinos gigantescos,

y la frondosa mole derrumbada

retumbar hace los lejanos ecos,

a la oculta caverna me conduces,

donde, solo, a mí mismo me contemplo,

y en mi propia conciencia miro absorto

mayores maravillas y portentos.

Brilla entonces purísima la luna,

endulzándolo todo, y de los negros

peñascos y del húmedo follaje