las sombras surgen de pasados tiempos,

templando el que fatídico me abruma

de la contemplación goce siniestro.

Mas nunca humana dicha fue completa:

para gozar este placer supremo,

que a los dioses me eleva y me aproxima,

me das, Genio fatal, un compañero

frío, impudente, que a mis propios ojos

me humilla y me envilece, y con un gesto

o una palabra tus celestes dones