destruye y anonada. Él en mi pecho

hizo brotar la hoguera abrasadora

de esta pasión, y vacilante y ebrio

voy del afán devorador al goce,

y otra vez en el goce ansío el deseo.

Mefistófeles, saliendo

¿Aún no te cansa esta vida?

¡Siempre igual! ¡Qué aburrimiento!

No es malo probarlo todo;

pero cambiando de objetos.