Ancho campo te concedo.

Nunca odié a los de tu especie;

entre todos los que niegan,

genios a mi ley rebeldes,

pobre bufón malicioso,

el menos dañino tú eres.

El hombre, a menudo, en brazos

del reposo desfallece,

y es bueno que en el camino

le anime, aguije y despierte