un compañero de viaje,
aunque el mismo diablo fuere.
(A los Arcángeles.)
La que brilla inmortal santa hermosura
gozad, hijos de Dios, en mi regazo;
la sustancia, que vive eterna y pura,
de amor os ligue con el tierno lazo,
y a la incierta apariencia del momento
forma dé vuestro fijo pensamiento.
(El cielo se cierra y los Arcángeles se dispersan.)