Margarita
Dejaría, para ti,
si durmiera sola, abierta
la cerraja de mi puerta;
pero mi madre está allí,
y es muy ligero su sueño.
¡Ay! Si despierta y nos ve,
al suelo muerta caeré.
Fausto
No temas, celeste dueño.
Margarita
Dejaría, para ti,
si durmiera sola, abierta
la cerraja de mi puerta;
pero mi madre está allí,
y es muy ligero su sueño.
¡Ay! Si despierta y nos ve,
al suelo muerta caeré.
Fausto
No temas, celeste dueño.