En un aposento gótico, estrecho, con elevada bóveda,
FAUSTO intranquilo sentado a su pupitre.
Fausto
Filosofía, ¡ay, Dios!, Jurisprudencia,
Medicina además, y Teología,
por desgracia también, lo estudié todo,
todo lo escudriñé con ansia viva,
y hoy, ¡pobre loco!, tras afanes tantos,
¿qué es lo que sé? Lo mismo que sabía.
Doctor me llamo, dígome maestro,
y hace diez años ya que abajo, arriba,