acá y allá, y a diestra y a siniestra,

a rastras llevo la escolar traílla.

¡Solo pude aprender que no sé nada,

y el alma en la contienda está rendida!

Bachiller o doctor, seglar o preste,

nadie su ciencia iguala con la mía;

ni escrúpulo ni duda me atormentan;

ni demonio ni infierno me intimidan;

y así, de sombras y de espantos libre,

huyó todo el encanto de mi vida.