(Canta acompañándose con la mandolina.)

Aún el alba matutina

vierte incierto resplandor;

¿qué buscas tú, Catalina,

a la puerta de tu amor?

¡Cuidadito, niña bella!

mira, mira adónde vas:

¡sabe Dios, si entras doncella,

sabe Dios cómo saldrás!

No vengas, no, con reproches,