En las entrañas, con latir extraño,
¿no sientes –¡infelice!–
algo que, por tu mal y por su daño,
su aparición predice?
Margarita
¡Oh cielos! ¡Si apartar de mí pudiera
mis propios pensamientos,
que todos contra mí, con saña fiera,
revuélvense violentos!
Coro