y así cruzaremos la negra extensión.

El árbol al árbol se enlaza, y las rocas

temblando al impulso de interno latir,

entreabren sus grutas, fantásticas bocas,

do escucho, allá dentro, roncar y gruñir.

Derrama entre musgos la fuente serena

sus limpios raudales con blando rumor:

¿Cuál es el murmurio que lánguido suena?

¿Son himnos y cantos, o quejas de amor?

Son hondos suspiros de vaga esperanza,