y al pasar, humildemente,

doblemos ante él la frente,

admirados de su gloria.

El Proktofantasmista

¿Aún aquí, rebelde grey,

estás? ¡Mi cólera estalla!

¡Vete! ¡La infernal canalla

no tiene freno ni ley![25]

Voy a seguir sus piruetas,

y aunque sea empresa dura,