arrojándome al Tártaro yo mismo.

Los Xenios[35]

Somos cual sabandijas, y mordemos

con colmillo afilado y diminuto,

dando solo a los méritos supremos

del Papá Satanás honra y tributo.

[35] Así llamaban los griegos (donativos a los huéspedes) a los obsequios que hacían a los que iban a su casa. Marcial dio este título al libro XIII de sus Epigramas; y Schiller a una serie de cuatrocientos dísticos publicados en su Almanaque de las Musas, de 1797. Referíanse estos epigramas a crítica literaria y filosófica de los autores de aquel tiempo. Fueron atribuidos a Schiller y Goethe, que eran, en efecto, sus autores.

Hennings[36]

Con inocente ingenuidad, que alabo,

está jugando la menuda grey;