¡Bella visión, pero visión al cabo!
¡Cómo asir y estrechar a la infinita
Naturaleza, y exprimir sus pechos!
Manantial ellos son de toda vida;
de ellos penden los cielos y la tierra;
su fecundo raudal todo lo anima,
y en vano pide mi sediento labio
una gota, no más, de esa ambrosía.
(Vuelve la hoja involuntariamente y ve el signo del Espíritu de la Tierra.)
¡Cuánto es diversa, Genio de la Tierra,