¿Asir quisieras un rayo? No están, por fortuna, a vuestro alcance, míseros mortales. Aplastar al que, inocente, contradice, tal es, caso de aprieto, el proceder de los tiranos.
Fausto
Llévame a ella. ¡Hay que librarla!
Mefistófeles
¿Y el riesgo a que te expones? Piensa que aún no se ha secado en la ciudad la sangre de la muerte que hiciste. En aquel sitio se ciernen implacables Espíritus, aguardando a su vez la muerte del matador.
Fausto
¿Eso más de ti?... ¡Destrucción y ruina de todo un mundo sobre ese monstruo! Llévame allá, te digo, y libértala.
Mefistófeles
Te llevaré; y escucha lo que puedo hacer. ¿Acaso soy señor de cielos y tierra? Turbaré los sentidos del carcelero. Cogerás la llave, y con tu mano de hombre podrás sacar a la presa fuera de la prisión. Vigilaré yo en tanto. Los caballos mágicos estarán a punto, y os llevaré. Eso es lo que puedo hacer.
Fausto