que mucho ha de tardar la hora terrible?

(Levantándose.)

¡Aún soy joven, muy joven, y ya muero!

¡Y bella fui también! Ese el origen

fue de mi mal. Entonces a mi lado

él estaba; ¡ahora lejos! De la virgen

rota está la guirnalda, y esparcidas

las flores todas. ¡Ay! ¿Por qué me oprime

tu diestra airada, y hacia ti me arrastras?

Suelta, suelta... ¡Perdón! Mal no te hice;