jamás te he visto. ¿Inútiles y vanos

mis clamores serán?

Fausto

¿A quién no aflige

tanto dolor?

Margarita

En tu poder me tienes:

deja, al menos, que el pecho al infelice

niño le dé. Toda la noche, toda

lo estreché en mi regazo. Para herirme,