Sí, yo soy: ven conmigo.

Margarita

¿Y tú viniste

a libertarme, abriéndome los brazos?

¿Podrá ser que de mí no te horrorices?

¿No te han dicho, no sabes a quién salvas?

Fausto

Ya las nocturnas sombras, más sutiles,

se aclaran. ¡Pronto, ven!

Margarita