al soplo solo de mi voz, heladas

temblaron tus entrañas conmovidas!

Fausto

¡Oh, no, roja visión, hijo del fuego!

Soy Fausto, soy tu igual; no me intimidas.

El Espíritu

En la incesante ráfaga

de actividad continua,

vuelo de arriba abajo,

vuelo de abajo arriba;