Cúmplase mi destino; yo no quiero
luchar ya más contra la adversa suerte;
el negro porvenir tranquilo espero,
puestas mis esperanzas en la muerte.
Siento que ya mis fuerzas agotadas,
que mi mente, serena en otros dias,
las unas por mis penas enervadas,
la otra presa de horribles fantasías,
ya nada oponen al terrible embate
de ignota maldicion, que me persigue.