La frïaldad con que el sepulcro hiela
no puede codiciarla quien ansioso
busca luz y calor, lucha y victoria.
Si el corazon medroso
teme hallar la verdad, porque al hallarla
tal vez encuentre el mal, necio sería
si en tí buscara alivios y consuelo,
pues harto sé por desventura mia,
que tú hieres la paz y la alegría
y eres sorda á la voz del hondo duelo.