sin que el arte lo cubra con su manto,

que el viento nunca lleva

á donde yo lo envío;

notas de una oracion ó de un lamento

que nadie escuchar quiere,

y que van á perderse en el vacío

ignoradas y solas,

como el grito del náufrago que muere

en el rumor de las revueltas olas.

Ya el exánime cuerpo abandonando