no se despierte mi niño.
¡Qué hermoso está! Se sonríe
con un gesto tan tranquilo...
Revueltos sobre la frente
de su cabello los rizos,
descubierta la garganta,
cuyo cútis cristalino
y hacen mover los latidos,
no se despierte mi niño.
¡Qué hermoso está! Se sonríe
con un gesto tan tranquilo...
Revueltos sobre la frente
de su cabello los rizos,
descubierta la garganta,
cuyo cútis cristalino
y hacen mover los latidos,