su blanca manita oculta

por el redondo carrillo...

todo en él es inocencia,

parece un ángel bendito.

Ganas me dan de besarle...

Si estuviera bien dormido...

¿Despertará?... Por un beso...

¡Qué placer! ¡Dulce amor mio!

¡Ay! ¡se mueve!... ¡Chist!... ¡Silencio!

no se despierte mi niño.